Farewell
Y así ocurrió, tal y como pensaba que ocurriría. Vivo en carne y hueso, la decepción ante el amor, el no querer ser nuevamente vulnerable, ya no están las ganas ni energías para sufrir de nuevo. Se vive en modo automático. Cada vez, la coraza se va haciendo más grande, resistente, cubriendo lo más vulnerable, el corazón. No hay ganas de entregarse. Se siente que ya nada puede matarme, ya me siento muerto por dentro. Quizás sea mejor así. Lo único que aún se siente, es la pena. No puedo creer que ya no estés... Nunca estuve preparado para despedirme...